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“Fracaso y Fortalecimiento”

Mucho de lo que pudiste o no afrontar durante este año estuvo influenciado significativamente por tu visión de los fracasos.

Tal Ben-Shahar, en una propuesta muy práctica y muy seria, como es su libro “Practicar la felicidad”, ubica nuestra perspectiva sobre los fracasos en un lugar de alto protagonismo en relación no sólo a los logros, sino también en la construcción de la felicidad. Presta atención a lo que señala este autor:

 

“En su obra sobre la autoestima, Richard Bednar y Scott Peterson señalan que la propia experiencia de enfrentarse a las dificultades —aun arriesgándose a fracasar— ayuda a aumentar la confianza en uno mismo…

De manera paradójica, nuestra autoconfianza en general, y la seguridad de que podemos superar los problemas, se refuerza cuando fracasamos, porque en ese momento nos damos cuenta de que lo peor que podíamos esperar (fracasar) no era en realidad tan terrible como pensábamos…

Se sufre más por el miedo al fracaso que por el fracaso en sí mismo

 

El perfeccionista paga un precio excepcionalmente alto por su negación de la realidad. Su rechazo al fracaso le produce ansiedad ante esa amenaza, siempre presente, y su rechazo a toda emoción negativa suele generar, por el contrario, una intensificación de las emociones que intenta suprimir, lo que le genera una tensión aún mayor… El perfeccionista rehúye la realidad y la reemplaza por su mundo de fantasía: un mundo en el que el fracaso no tiene lugar, ni tampoco las emociones negativas, un mundo en el que él podrá alcanzar sus propias cotas de éxito sin fijarse en lo poco realistas que pueden llegar a ser…

La única manera de enfrentarse al fracaso es cuando fracasamos y descubrimos que somos capaces de superarlo“.

 

Y Tal Ben-Shahar nos propone un ejercicio que te recomiendo hacer durante esta semana:

“Durante quince minutos, escriba sobre algún hecho o situación donde haya fracasado. Describa qué fue lo que hizo, los pensamientos que le vinieron a la mente, lo que sintió en ese momento y lo que siente ahora al recordarlo. ¿Ha cambiado su perspectiva de los hechos con el paso del tiempo? ¿Qué lecciones aprendió de esa experiencia? ¿Hay otros beneficios que se hayan derivado de ella, que hagan de su experiencia una valiosa fuente de aprendizaje?”.

 

Te animo a construir un nuevo año donde te recuerdes que el fracaso es parte del crecimiento y de tu fortalecimiento como persona. El fracaso sólo es una tragedia cuando consideras que es una tragedia.

Dr. Gustavo Bedrossian

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