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“El que busca…”

El que busca, encuentra.
El que sale a pescar, tarde o temprano, pesca.
El que sale en búsqueda de situaciones injustas y ofensas, siempre tiene éxito. Las encuentra y eso le da el pasaporte seguro al mundo del Enojo.
Tampoco ha de quedarse con las manos vacías quien programe su GPS en dirección a pérdidas, desarraigos y nostalgias varias. La vida, en cierto modo, es una sucesión infinita de pérdidas. ¿Resultado garantizado? Tristeza y más Tristeza.

Nunca se equivocan los que, en el marco de un alerta eterno, olfatean peligros y eventos amenazantes. Nuestra existencia está plagada de incertidumbre y riesgos, aún para los más conservadores. Allí aparece otro visitante: el Miedo.

Y pescan también con éxito los buscadores de la celebración, la buena noticia, los motivos de gratitud. No hay día de su vida en el que no experimenten el Placer de la Alegría.

El que busca, encuentra.

O dicho de otro modo: lo que encontramos a diario, refleja nuestro tipo de búsqueda. Aquello que encontramos, conversamos, difundimos, contagiamos, brinda una potente información sobre nuestro estilo de afrontamiento, sobre aquello que le hemos indicado a nuestro GPS.

Nuestras emociones básicas (Enojo, Alegría, Tristeza y Miedo) son necesarias y cumplen, cada una de ellas, un rol vital en nuestra existencia. No conectar con alguna, implicaría estar negando parte de nuestro ser. Aquellos que afirman: “Nunca me enojo”, o “Nunca estoy triste”, “Nunca tengo miedo”, o “Nada me alegra”, están perdiéndose algo. Todas ellas están a nuestro servicio.

No existe un ser humano cien por ciento equilibrado (y esto me incluye y te incluye). Todos tendemos a desequilibrarnos en una dirección o en otra. Y es importante que podamos hoy hacer un diagnóstico sobre cuál es nuestro desvío. Si encontramos con frecuencia ofensas, ya podrás imaginar cuál es la emoción predominante. No existe el equilibrio perfecto, pero algo podemos mejorar para no ser tan “desequilibrados”.

Como habrás notado, hay tres emociones menos agradables y tan sólo una más placentera (la alegría). ¿Quieres una vida con menos enojos, tristezas o miedos? No vivas siempre luchando en contra de tus enojos, tristezas o miedos. Toma la iniciativa y conéctate tempranamente con aquello que se puede celebrar, con lo que salió bien, con los motivos de gratitud. Me inspiran las personas que, aún transitando tiempos muy difíciles, tienen este ejercicio aceitado: nunca dejan de agradecer y celebrar; y esto no significa que nieguen su dolor.

Volvemos al punto de inicio. El que busca, encuentra. Busca bien y encontrarás el bien.
Me apropio de las palabras del Rey David cuando proclamaba: “Ciertamente el bien y la misericordia, me seguirán todos los días de mi vida”. Por lo tanto, el bien te busca. Si sales a su encuentro, algo bueno sucederá.

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